Una de las más grandes y famosas chaquetas mentales es la que la inmensa mayoría de las mujeres se hace una y otra y otra vez: El príncipe azul.
Casi todas las que he conocido creen que ellas van a ser el milagro que mágicamente hará que el comportamiento errático del objeto de su afecto en turno se simplifique sin más.
Y no, mis queridas hermanas de genitales: los hombres son hombres.
Si el señorito era un coqueto, mentiroso, embustero, pito suelto, despilfarrador y así por el estilo... ¿Qué creen?
El no cambiará jamás.
So, nenas, si les gusta la vida loca, aguántense.
Y si no, hay hombres que valen la pena y ofrecen mucha estabilidad.
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